viernes, 10 de agosto de 2007

LA REUNIÓN

Desde su asiento podía ver, a través de los enormes cristales, el gran trasiego en todas las direcciones, de naves que se producía siempre alrededor de la nave nodriza del Conde Sevet, puesto que la Segunda Flota era la más poderosa de las seis flotas que componían a toda la humanidad.
Raul Diaz, general de la Flota Roja, se sentía como un mosquito aplastado al lado de toda la plana mayor de las seis flotas, puesto que habían acudido cada uno de los dirigentes de cada flota, dado que el tema a tratar era muy importante, tanto, que de lo que decidieran, dependería el futuro de lo que quedaba de la humanidad.
Él estaba allí, porque el gobernador de la Flota Roja se encontraba en coma debido al último ataque de la Flota Nueva, y la asamblea de su flota, le consideró el más apto para representarla, puesto que todos los partidos políticos de dicho órgano, de izquierda a derecha, le consideraban como el mejor portavoz de la flota, y pese a su insistencia a no acudir, estaba allí, medio asustado y casi sin respiración, puesto que aguantar solo la mirada de jes carrinton o Jhon Yellow, suponía un esfuerzo superior a cualquier otro. Pero es que además, se encontraban también en la sala ranil zart, comandante de la Flota Nueva y el mismísimo Conde Sevet.
-Queridos compañeros de fatiga- comenzó a hablar el noble, un tipo alto y moreno, de mirada azul, y voz ronca y profunda, de unos cuarenta años, y presidente de la segunda flota- estamos aquí reunidos, apartados de las asambleas de las flotas y de la cámara galáctica, lo que digamos en este salón, no puede salir de aquí sin la autorización de uno de nosotros... esta reunión debe servir para que de una vez por todas, vuelva la paz entre los humanos- al decir esto, miró a Diaz y presentándolo aclaró en tono de broma- este chaval, es uno de los generales más insignes que ha dado la humanidad, y de eso puede dar cuanta junto conmigo Carrinton...
El salón de reuniones de la nave nodriza capitana de la Segunda Flota, se llenó de carcajadas, unas sinceras y otras llenas aun de rencor; Diaz sabía que Carrinton, presidente de las flotas cuarta y quinta, reía lleno de cólera, pues seguro que recordaba la batalla en el asteroide WQE en el sistema Blues. Las flotas roja y quinta lucharon durante dos años por aquel gigante rocoso, hasta que en la última batalla, Diaz en un fabuloso golpe de mano, se apoderó del asteroide; luego vinieron las negociaciones de paz en la cámara galaxtica, pero eso ya es otra historia.
-El asterorie WQE posee algo más que hierro y gas metano- habló Jhon Yellow, comandante de la primera flota; un cuarentón de mediana estatura, de apariencia vulgar, si no fuera por su uniforme amarillo y su piel color azul, signo inequívoco de genes Reias – tiene el secreto de la paz entre los humanos, y de eso, está bien enterado nuestro invitado de la flota roja.
Diaz sintió las miradas inquisitoriales de sus acompañantes en ese salón, pero tubo fuerzas y se levantó valiente, pues sabía que lo que iba a explicar, cambiaría para siempre el destino de la humanidad, tan castigada por tantos años en el espacio...