jueves, 1 de noviembre de 2007

Ha muerto Julian Millas...

Jhon Yellow estaba abatido por la pena y la tristeza de haber perdido a un amigo de infancia, con el que había compartido toda una vida y con el que tenía grandes proyectos.
Aquella noche lluviosa, Yellow estaba sentado al pie de la cama del amigo muerto, pero ya no llorando, sino pensando a la vez que abatido, quien habría podido cometer tan vil asesinato, y como lo habrían montado, puesto que se encontraban en la casa de ambos, en el planeta que les vio nacer y que una vez en el poder, se convirtió en la sede de su poder una vez nombrado comandante de la Primera Flota, dado que todas las tropas de dicha flota se encontraban alrededor del planeta y en tierra, toda una super infraestructura militar y paramilitar que convertía al Planeta Raina, en la base militar más grande que hubo nunca.
Un tiro de bala había atravesado la cabeza de lado a lado entrando por la izquierda, haciendo caer a Julian Millas como si fuera un pajarito tocado por un halcón sediento de sangre.
Al tercer día de su estancia en el planeta, presenciando un desfile militar de tierra, aire y espacio, en la tercera terraza del gran palacio de la capital del planeta llamada Ahz, junto a Yellow y todos los demás mandos de la flota, Millas encontró la muerte; justo cuando su empresa se había convertido en la mayor suministradora de gas de toda la humanidad y su fortuna estaba ya al nivel de los grandes potentados de todas las flotas.
Yellow miraba sumido en la tristeza a las ventanas que daban a la calle de la gran casa del Fuerte Norte, preguntándose si en ese lugar estarían seguros él y lo que le quedaba de séquito, convenciéndose a sí mismo de que sí, dado que dicha instalación, aguantó durante años los ataques de los nativos en los años de la colonización. Se encontraban a diez kilómetros de Ahz, en un gran cerro, desde el cual, se podía divisar la urbe muy fácilmente.
Segundos después de la muerte de su segundo, cuatro de sus diez personas de su séquito, también encontraron la muerte gracias a una bomba biológica que solo afectó a los humanos con genes rainas, lo que confirmó que iban a por él... pero ¿Quién? ¿No se había firmado una tregua entre las flotas? ¿Serían sus opositores dentro de su flota? Dar respuestas a estas cuestiones sería fundamental , pues podría librar a los humanos de volver a pasar una nueva guerra civil, esta vez más cruel, puesto que había sido un atentado salvaje en medio de una muy trabajada paz.
Justo cuando más llovía, los forenses entraron en la habitación para llevarse a su amigo, lo llevarían en un chocenave , y tras los pertinentes trámites legales y ceremonias rituales rainas, lo tirarían por el Barranco del Lobo, donde sería pasto de las santas Tus, accediendo así al cielo de los Reinas.
-Descansa en paz amigo- musitó el comandante de la Flota Nueva justo cuando por la ventana de su despacho, el chocenave salía de las instalaciones del fuerte- aclararé tu muerte y machacaré al culpable.