En su despacho, muy serio, leía todos los periódicos que su secretaria le había entregado aquel día, y en todos venía en primera página el asesinato del dueño de la gasística Gasilium Julian Millas, realizado el día anterior en el planeta Raina, hogar del muerto y de su jefe, al que verdaderamente había que temer... la paz conseguida hacía un mes, peligraba totalmente, y con ella, los planes del conde de intentar canalizar las energías en el proyecto que llevaba tiempo preparando.
Conocía bien a Jhon Yellow , y sabía que vengaría la muerte de su amigo, pues el comandante de la primera flota, podía presumir de ser un hombre de guerra y muy vengativo, tanto era así, que durante toda su carrera, se había ganado el sobrenombre del “asesino”, dado que cumplía a rajatabla todas las órdenes que le dictaban; un buen ejemplo, fue cuando el alto mando de la Guardia Imperial le ordenó que terminara con la resistencia nativa de su planeta natal, él obedeció aniquilando a la mayoría de los nativos no humanos del planeta... así era, y por eso le temía en demasía.
La noticia de la muerte de Millas, hizo que el conde movilizara a la Guardia Imperial, o mejor dicho, a lo que quedaba de ella, unos cuatrocientos mil hombres y mujeres adiestrados para el combate, temidos por todas las flotas. Esta guardia ya no era lo que fue, pues con la separación de las flotas, el imperio se desmoronó, y la guerra civil lo remató... ahora solo era el cuerpo militar de la Segunda Flota, de la cual era presidente el conde.
Se asomó a la gran ventana de su camarote, en lo más alto de la nave nodriza de la Segunda Flota para despejarse, un ejercicio que le relajaba en gran medida... allí de pie, solo en su gran despacho, donde concedía entrevistas y promulgaba leyes que pasaban bien el filtro del parlamento de su flota, pues había conseguido asegurar su puesto indefinidamente y hacer valer su sangre noble, como correspondía al linaje al que pertenecía, dado que sus raíces retrocedían a los reyes terrestres del viejo continente.
El Conde Sevet, llamado abdul abdalá presidente de la segunda flota y de la confederación de comercio, jefe mayor de la guardia imperial, y presidente de la cámara galáctica, disfrutaba mirando por la gran ventana sus dominios; en primer plano estaban presente las naves de guerra, destructores, fortalezas, turboláseres, y portacazas, orbitando alrededor de las cinco naves administrativas, en un espectáculo impresionante imposible de comparar con nada; más allá, a su derecha, en el espacio profundo, algunas luces hacían presumir que las naves dormitorios y demás naves de servicios estaban en ese sector, donde vivían los civiles y se realizaba toda la vida de una de las seis flotas humanas... al conde, que había instalado su vivienda en la nave nodriza de la flota, le encantaba vagabundear entre las naves dormitorios, y hasta pasear dentro de ellas... de pequeño lo hacía muy a menudo, puesto que no era tan conocido como lo era ahora.
Su abuelo fue el último en defender al imperio humano en el antiguo parlamento imperial, y eso hizo que su familia alcanzara gran prestigio, luego, su padre y su madre lucharon a favor de la Segunda Flota, siendo grandes héroes en la guerra civil, consiguiendo incrementar su estatus; cuando Abdalá se incorporó a la lucha, era ya un chaval de veinte años, que con el tiempo, fue escalando posiciones en la clase política y militar.
Abdalá había conseguido lo que su familia anhelaba desde hacía siglos, ostentar el poder como lo que ellos creían que eran, los verdaderos reyes de la humanidad, dado que por sus venas, corría ciertamente la sangre de los soberanos de España, Reino Unido, Holanda y Jordanía. Para ello, había tenido que derribar muchos obstáculos e incluso infligir la ley, pero al fin, se había proclamado presidente vitalicio de la Segunda Flota, lo que era lo mismo que ser rey.Desde su despacho, y con la visión de las naves de guerra pasando a varios metros cerca del cristal, pensaba en todo su poder, y en su familia, en su mujer y sus cuatro hijos y dos hijas, los cuales heredarían todo lo conseguido por su padre... y era por ellos, por sus hijos por lo que tenía pensado todo lo que iba a hacer, sabía que era muy arriesgado, pero prefería poner en peligro a toda la humanidad si con ello, su familia salía bien parada... por eso, maldijo de nuevo al asesino que mató a Millas
Lanzadera Espacial DS
Hace 5 semanas











