sábado, 4 de octubre de 2008

LA MEJOR COMANDANTE DE LAS SEIS FLOTAS...

Candi Perez Cruz estaba sentada en el puente de mando observando toda la operación, desde sus monitores, como había hecho siempre durante los últimos quince años, en los cuales, había dirigido con éxito a su tropa y a su nave, un destructor DX; pero ese día, las operaciones de aproximación
y anclaje en la flota eran diferentes, y eso hacía que Perez junto a toda la tropa adjunta a la torre de mando, estuvieran en un estado de ánimo muy bajo, pues estaban haciendo las últimas maniobras del destructor DX- Estambul, que tras seis años lejos de la Flota Roja, volvía para quedarse.
Perez, Comandante del Estambul tenía sentimientos encontrados al terminar la última maniobra de anclaje, pues pensaba que con esa maniobra, ponía fin a su carrera militar en el campo de batalla y se despedía así de “su nave y de su tripulación”, consistente en unos ochenta mil soldad@s que lo habían dado todo por ella en las misiones más difíciles en los distintos destinos ordenados por sus superiores, además, para ella y unos cuantos más, el Estambul había sido su vida, dado que cuando la oficial llegó por primera vez a la nave, solo era una alférez recién salida de la academia... pero eso ya solo era el pasado, un glorioso pasado que ya no volvería, pues acabada la guerra, ya los DX dejarían de surcar el espacio.
Perez estaba sorprendida, pues al llegar a la nave capitana, sede del alto mando militar de la Flota Roja, recibió la orden de presentarse ante Jacques Dahms, Coronel de la Flota Roja. No le sorprendió la noticia por ser inesperada, sino por haber sido requerida tan rápido, puesto que solo hacía media hora que había entrado en la nave capitana y ya le estaba requiriendo el responsable de misiones, algo olía mal, o bien, no sabía...
-Se presenta la Comandante Candi Perez Cruz- dijo al entrar la joven militar y tras la orden de sentarse esperó que su superior terminara de mirar los folios que se extendían a lo largo de la amplia mesa donde los dos estaban sentados, Candi conocía bien ese despacho, pues Dahms no era como los demás altos jefes que enviaban por email las misiones, él no, él te invitaba a su despacho y te decía personalmente lo que quería de ti, cosa que todos sus hombres y mujeres agradecían.
-En primer lugar- dijo levantando la cabeza Dahms- he de decir que su carrera a bordo del Estambul ha sido gloriosa- miró por encima de sus gafas a la comandante para ver si se sonrojaba, pero al ver que no, continuó- ¿Cómo ha sido el viaje desde la estrella WE-143?
-Un viaje largo y penoso señor.
-¿Penoso dice?
-Era el último del Estambul, y eso afectó a toda la tripulación, o por lo menos a la de la torre de mandos...
Dahms, la miró otra vez por encima de sus gafas y se dio cuenta de que había cambiado desde que la conoció y él era el comandante del Estambul, Perez era una muchacha fina e indecisa de veintidós años, recién salida de la academia cuando fue destinada al DX, y ahora era toda una mujer con experiencia militar y muchas tablas hechas. No hacía falta mirar los papeles para saber su carrera meteórica hacia el mando del Estambul, puesto que él la había promocionado por sus logros militares hasta donde estaba, por eso, la había elegido para que dirigiera la misión que la humanidad iba a lanzar...
-¿Comandante, quien le ha dicho que ha terminado su mando en el Estambul?- respondió al fin el coronel con el rostro muy serio, Perez se le quedó mirando incrédula sin poder articular palabra- como siempre, usted interpreta la realidad como le viene en gana... eso es lo que le ha hecho una heroína de guerra, pero también le ha granjeado la enemistad de muchos de sus compañeros- sentenció Damh recostándose en su asiento y haciendo que el respaldo de su silla se tumbara hacia atrás, desde esa posición podía disfrutar mucho más del desconcierto de su comandante favorito, una mujer de treinta y siete años avispada y capaz de todo, que no se esperaba lo que le venía...
-Señor, se nos comunicó que dejáramos nuestro puesto de defensa para venir a la base y dar licencia a la tripulación de tropa, por eso interpreté que...
-Comandante Perez, usted ha sido destinada junto a la Estambul a la nave de expedición 243- WER y una vez allí, tomará el mando de dicha nave estando bajo jurisdicción del comité de expedición- Damh iba disfrutando a cada palabra que pronunciaba de las expresiones que su comandante iba poniendo al ir escuchando lo que él decía “esta es mi chica, no me la han cambiado, sigue tan inocente en lo hondo de su alma como siempre”.
Perez le miró a los ojos y sin decir nada le dio las gracias por haberla apoyado sin condiciones durante todo el tiempo que había servido en el destructor DX, y por entregarle el mando cuando él se retiró, ahora, desde su despacho seguía mimándola, de eso estaba segura...
-Eres la mejor de mis oficiales- dijo él levantándose de la mesa y dando una vuelta por el amplio despacho sin ventanas y adornado por librerías que llegaban desde el suelo hasta el techo ocupando todas las paredes menos la que estaba detrás de la mesa, en la cual se encontraban las fotos de todas las naves que él había comandado desde sus inicios hasta la última, el destructor DX Estambul- por eso te he adjudicado la misión, espero que actúes como te enseñé y des más gloria a la Flota Roja, nuestra patria.
Ella se levantó y mirando a su superior, se llevó la mano derecha a la frente a modo de saludo militar gritando un si señor desde su alma...
-Niña- dijo apretándole la mano izquierda- cuídate y sigue demostrando que eres la mejor de mis oficiales- y dicho esto, se abrazaron como un maestro y su aprendiz- Cuídate hija mía, no dejes que te pase nada- ella no contestó, no hacía falta...