lunes, 26 de enero de 2009

VIAJANDO POR LAS ESTRELLAS

La nave civil QA-123, apareció frente a la flota militar de la Cuarta Flota junto a los acorazados AP-2001, entonces, dos cazas “Dragón” la escoltaron desde ese punto hasta su destino, una nave de transporte molecular de última generación llamada Milenium III que se estaba preparando para transportarse molecularmente.
Cuando Eric Levin bajó de la QA-123 junto al resto de la tripulación, se sobresaltó como nunca lo había hecho, pues el hangar donde se encontraba era el más grande que había visto nunca, y más si pensaba en lo pequeña que le había parecido la nave de transporte molecular vista desde la QA-123, tres veces más chica.
-Señor Levin- le preguntó un sargento saludándolo a la manera del ejército- en nombre de la tripulación, le doy la bienvenida- y antes de que Levin pudiera contestar- usted y su tripulación, deben subir a los autobuses que tenemos dispuestos.
-Si claro- se limitó a decir y haciendo señales para que toda la tripulación de la nave civil le siguiera hasta los autobuses de última generación que se encontraban a la derecha de la QA-123.
Los dos autobuses recorrieron el trayecto desde la nave civil hasta una de las puertas de salida del hangar en veinte minutos, sorteando algunas de las naves que se encontraban en él. Durante todo el trayecto Levin miraba sin descanso por su ventanilla, asombrándose por el número tan formidable de cazas, bombarderos galácticos y tanques estelares y recordaba los años de guerra civil asustándose, pues él solo era un técnico en telecomunicaciones de la Sala de Comunicación con el Espacio (S.C.E.) que había hecho todo lo posible de separarse lo más posible de la vida militar.
El sargento, que se había subido al autobús de Levin, anunció por megafonía interna a todos los pasajeros, que habían llegado a su destino cuando una vez salido del hangar y recorrido un pasillo, los autobuses llegaron a una bóveda desde por el techo se podía ver el espacio exterior. Una vez que todos los pasajeros bajaron, fueron conducidos a sus habitaciones individuales en la misma bóveda a modo de barracones.
Aquel despacho se parecía mucho al de su jefe en su ya añorada S.C.E. pero los grandes ventanales frontales de detrás de la única mesa, que daban al espacio profundo, lo hacían volver a la realidad, una realidad no querida por él.
-No se quede en la puerta- protestó levantándose el dueño de aquel despacho desde su mesa- por favor siéntese, quiero conocerle.
-Gracias- respondió Levin avanzando hacia la mesa donde ya estaban dispuestos dos vasos y una botella de vino.
-Yo ya le conozco a usted- continuó hablando tras dar la mano a Levin y sentarse los dos, ahora estaba mirando una carpeta abierta antes de la entrada de Levin- me llamo Boone Ofotes Skaue y soy capitán del cuerpo expedicionario de la Cuarta Flota- una sonrisa sarcástica apareció en la cara del capitán al ver la cara de su interlocutor- si, ya se que nunca había oído hablar de mi cuerpo, se ha creado expreso para esta misión.
-Y esta nave de transporte de tropas también ¿No?
-Efectivamente, todo está nuevecito- dijo riéndose Ofotes.
Tras presentarse, dio un sorvo a su baso y pidió a Levin que hiciera lo propio.
-Le quería dar las gracias en nombre de toda la armada de la Cuarta Flota por su papel en la guerra civil...
-No fue nada, solo mi trabajo.
-De todos modos, si no hubiera sido por la transmisión que interceptó usted, nuestra Flota hubiera sido derrotada, es por ello, que usted y sus subordinados, están en su casa.
-¡Claro, todo esto se paga con mis impuestos!¡Soy ciudadano de la Cuarta Flota!- exclamó Levin riéndose y chocando su baso con el del capitán.
-¿Quiere ver la molecularización, en el puente de mando?- le preguntó Ofotes muy serio, y tras el asentimiento con la cabeza de Levin- en el puente de mando dentro de cinco horas...
Ofotes miraba a todos hombres muy serio, desde su silla en el centro del puente de mando mientras él estaba de los nervios, pues cada vez que iba a ser una molecularización, se moría de los nervios, a pesar de desde hacía siglos, dicha técnica de viajes por el espacio estaba más que probada, y ahorraba mucho tiempo a los viajes por el espacio. Levin, sentado a la derecha del capitán lo miraba asombrado, pues había oído muchas historias sobre él y el mito se le derrumbaba.
-Listos para la molecularización de la nave- ordenó uno de los cinco oficiales que detrás de Ofotes manejaban los controles de la enorme consola que tenían delante, esta orden, puso en aviso al resto de la tripulación del resto del puente de mando y por megafonía, al resto de tripulación de toda la nave.
-dos minutos para la molecularización- prosiguió la única oficial del puente de mando que se encargaba de meter los códigos para mandar la nave a su destino y que se encontraba a la izquierda de Levin- introduciendo códigos para acercarnos a la nave de expedición 234-WER.
En ese momento, todos los que estaban en la nave de transporte, se sentaron y abrocharon sus cinturones...
-¡Salimos!- exclamó la mujer.
Segundos más tarde, toda la nave se transformó en un mar de moléculas sueltas y sin orden que salieron disparadas guiadas por una honda de radio que las llevaría por el espacio profundo hasta su destino, la NAVE DE EXPEDICION 234-WER... atrás quedaba como única señal de la nave, una pequeña cápsula utilizada para mandar la señal de radio.

2 comentarios:

Luna dijo...

Estoy enganchada con la historia.

No sé si te gusta la Sci-fi en películas, si es así te cuento que está por estrenarse lo que sería la precuela de Star Trek, es decir James t. Kirk y Spock en los tiempos de la Academia.

Besos

juan antonio dijo...

Gracias por comunicarmelo Luna, me encanta la Sci-fi, esperaré el estreno...