martes, 14 de abril de 2009

Luna Xin Toledo


A sus veintidós años había soñado con formar parte de una tripulación militar que partiera hacia algún punto del universo desconocido para la humanidad y formar parte de los descubrimientos que se realizaran, participando en miles de batallas con seres de similar tecnología, como los dueños de las naves que muy rara vez se encontraban a la deriva, y que se guardaban en los museos arqueológicos, pero nunca se había podido hacer contacto con sus dueños... pero ahora sí podía decir que había alcanzado la cima de sus sueños, y lo había alcanzado por ella misma, sin que nadie le hubiera ayudado, Luna Xin Toledo era la teniente de navegación del destructor DX Estambul, integrado en la NAVE DE EXPEDICION 234-WER y con solo veintidós pertenecía al cuerpo de oficiales de uno de los destructores DX insignia de la Flota Roja.
“A partir de ahora, nadie podrá quitarme la ilusión” pensaba ella sentada en la barra de uno de los bares de la planta de oficiales de la nave de expedición 234-WER. Había pedido una copa de ginebra y esperaba a la persona que más le había importado en su vida, a la persona que había amado apasionadamente, la esperaba con ansias y a la vez deseaba que no apareciera, que la llamada a su cuarto no hubiera sido realidad y que ella se encontrara allí para nada...
Él apareció en la puerta del bar, muy elegante como siempre, con el uniforme de capitán del batallón Sevilla, y ella, sin pensar y sin querer, esbozó una sonrisa cuando los ojos de él se clavaron en ella.
-Sigues igual de guapa que siempre- le dijo él al sentarse en la barra junto a ella y admirar lo bien que le sentaba la ropa de civil, unos baqueros y una blusa roja ajustada.
-¿Para qué me has hecho venir?- respondió ella fría y cortante, al mismo tiempo que pedía una copa de ginebra para él- ya nos hemos visto al entrar tu batallón en el hangar de nuestra flota en esta nave.
El capitán del batallón Sevilla la miró a los ojos y bajó la cabeza, dio un sorbo a su copa y volviendo a levantar la cabeza preguntó que si nunca le perdonaría.
-Fue un golpe muy duro- contestó la chica con un nudo en la garganta y mirándole con un odio atávico continuó- te amaba demasiado para lo que me hiciste, y ya hablamos ese día en tus aposentos en el Estambul...
-¡Pero tenemos que hablar de lo nuestro de verdad! ¡Aunque sea un momento!- estalló él con toda la furia que había estado guardando desde hacía un año, desde esa noche en la que se rompió definitivamente el amor que los unía.
-¿Has esperado un año para hablar de los cuernos que me pusiste con aquella puta de tu batallón? ¡Eres un cabrón y un cerdo, vete a la mierda de una jodida vez!- respondió ella acalorada, levantándose de la barra y saliendo del bar camino a alguna parte donde el capitán del batallón Sevilla no estuviera...
Paul Soria se quedó como un palo tirado en la calle cuando su ex salió dispara por el rencor y el recuerdo del amor roto, pero lo peor fue que ella en parte tenía razón, por aquel entonces, él era un inconsciente, un chulo de barrio hinchado por los triunfos militares, que le ascendieron a capitán de su batallón y le hicieron aparecer en todas las portadas de revistas, tanto de papel como cibernéticas. Todas las chicas querían con él, y él, con diecinueve años, no supo decir que no... pero era a Luna a la que amaba locamente, desde que su batallón, fue destinado al Destructor DX 2887 Estambul... de eso hacía ya dos años, cuando ingresó como piloto de guerra e inmediatamente fue destinado a su batallón, y este al Estambul. Y allí conoció a Luna Xin.
-No te preocupes chaval, las mujeres son así- dijo el camarero poniendo otra copa de ginebra para que pasase el mal trago.
-Ella no tiene la culpa- contestó él sonriendo- el culpable de todo soy yo... pero lucharé por ella.
El camarero sonrió, le dijo que invitaba la casa y se dirigió hacia el otro lado de la barra, donde tres soldados de infantería le solicitaban cervezas para celebrar que al día siguiente no tenían que hacer guardia en las torres de vigilancia de la magna nave.
Paul se levantó y se fue a su camarote, triste y decidido a luchar por su Luna...
Luna Xin estaba delante de su enorme espejo que había trasladado desde su cuarto en el destructor, hasta su camarote en la nave de exploración. Estaba vestida con el uniforme de teniente de navegación y lágrimas en los ojos, tenía la pose orgullosa que siempre mostraba cuando tenía que imponer su autoridad a los de inferior rango y la mirada fija en su reflejo en el espejo.
“Creí que él me amaba, pero es igual que todos los hombres” “Yo soy Luna Xin Toledo y no necesito a nadie para vivir” pensaba ella mientras se miraba “Me he hecho a mí misma y con eso me vasta”.
Ella era lo único que tenía en la vida, pues sus padres murieron al poco de nacer ella durante un ataque de las fuerzas de la Flota Amarilla a una colonia minera en una asteroide donde estos trabajaban, con lo que Xin fue enviada a las naves dormitorios, en el centro de la Flota Roja, donde vivió su infancia y su juventud junto al resto de huérfanos mineros que producía la guerra civil.
A los quince años, edad para entrar en la academia militar, Xin ingresó y rápidamente fue ascendiendo en la escala militar, pues gracias a la guerra civil total entre todas las flotas humanas, era fácil ascender por méritos en la batalla, pero si como Xin, a lo anterior se le unía grandes calificaciones en la academia, no fue raro para nadie que una mocosa de diecisiete años fuera ya alférez de un portacazas, y un año después, teniente de un destructor DX 2887... para ella lo único realmente importante en su vida era su carrera militar, muy por encima de su relación con Paul Soria, y ella lo sabía muy bien.

3 comentarios:

Luna dijo...

Tengo algunos puntos en común con la heroína de tu relato, además del nombre. Uno de ellos es que me hubiese gustado ser astronauta.
Espero volver a leer sobre ella.

Besos

juan antonio dijo...

Hola Luna, la comandante de comunicación jugará un papel predominante en esta historia, así que seguro que te la encuentras por ahí más veces...

victoria dijo...

Miq uerido Juan Antonio,Gracias por tu visita a mi blog,te diré algo,aligual que tienes inspiración para esta novela,relatos que haces seguir y qu te leamos,cuando uno se propone algo lo consigue y seguro que podrias hacerlo,dícelo a tu señora,solo es ponerse,te invito ami blog,No nos abandoneis,te necesitamos,es una lucha constante por los más indefensos..Con cariñoVictoria..Entra en mi blog las hadas agradecen tus premios y regalos,y coje el premio al blog diamante,estápasado el Cristo de la Victoria,te lo ofresco con cariño por tu gran trabajo que nos regalas cada dia..Con cariño Victoria