Julia Marín Meyers entró cuando no había nadie en el local, con lo que pudo sentarse donde quería, al lado de la barra más grande, donde sabía estaba el tanque de cerveza más grande del local.
Sentada en la silla al lado de la barra, miraba alucinada y a la vez orgullosa, todos los detalles de la discoteca, que ella, como jefa de intendencia, había ayudado a crear junto al empresario que consiguió la concesión para administrar el local.
El vaso de cerveza que le había traído el camarero nada más sentarse estaba también impregnado del aroma del local, dado que la calavera adornada con una corona de espina, quedaba muy bien con la decoración de la discoteca y con los carteles de los diferentes grupos rokeros que habían alcanzado notoriedad desde que los primeros músicos comenzaron con su locura, allá por los años cincuenta del siglo XX en EEUU, u país de la madre Tierra. La bandera de las barras y estrellas estaba colgada en la pared que se encontraba frente a la puerta de entrada, franqueada por los carteles de los grupos Ramones y Reincidentes, que eran los que al dueño del local más le gustaba, pero había más, por lo menos doscientos carteles de grupos de todas las tendencias del rock. A ella le tiraban más los grupos heavy nuevos, como Parlamento, Grup o Nueve, gente que había integrado la música holográfica a lo más clásico del heavy. La discoteca estaba diseñada al estilo supuesto de los bares rokeros de la tierra… la cosa era si la gente que formaba la expedición intergaláctica era en su mayoría rokera.
Tras entrar en la academia, formó un grupo heavy holográfico con el que tocó en todos los garitos de las naves dormitorios de la Flota Roja, hasta llegaron a tocar con los Grup, dos años antes de que estos se separaran… pero fue destinada al terminar la academia al Estambul, un destructor DX donde alcanzó el grado militar de Capitán que ostentaba actualmente.
-Aun es muy pronto para comenzar a beber.
-¡Déjame en paz!- exclamó ella saludando con el vaso a su amigo, que acaba de cruzar la puerta.
-¿Puedo?- preguntó este sentándose frente a ella en la mesa que esta había cogido.
-A la prensa mejor no negarle nada- contestó ella llamado al camarero para que trajera una jarra de cerveza a la mesa.
-Ha salido muy bien el trabajo- habló él mirando cada rincón de la discoteca- La pena que la mejor cantante de holográfico que conozca no pueda tocar aquí.
-Eres malo ¿Lo sabes?- contestó ella, arrancando una sonrisa a su interlocutor- ¡Todo sea por el rock and roll!- exclamó ella chocando su vaso contra el de él- ¿Cómo te va la vida como corresponsal de Humanidad en esta nave?
-No te respondo porque somos amigos- dijo él con una mueca de disgusto- la sala de prensa es la única que has dejado en manos de dios…
-¡Eres un dinosaurio chaval!
-Ya sé que los creyentes estamos pasados de moda ¿Pero qué me dices de los rokeros?
El se le quedó mirando muy serio esperando alguna respuesta evasiva, pero en vez de eso, ella se rió otra vez y contestó:
-Pues entonces eres doblemente dinosaurio.
Al decir esto, ella señaló las chupas de cuero que ambos llevaban, lo que provocó carcajadas en ellos. Por fin un momento de descanso, pensó ella luego, cuando las risas habían cesado.
-Quedan dos días para la inauguración de la nave y parece que todo está en orden- habló el periodista tras echarse lo que quedaba en la tercera jarra de cerveza en su vaso y pedir otra- espero que seamos felices y comamos perdices… señal de que la misión estará saliendo bien.
-Eso espero yo también Matías, lo malo todo esto es que estos buenos momentos se repetirán con menos frecuencia…
-Tu tranquila- respondió él alzando su vaso para que acto seguido, ella también lo levantara- ¡Siempre nos quedará el Heavy!
Y los dos siguieron hablando de sus cosas durante un buen rato más, mientras el local se iba llenando y el pincha discos iba poniendo algunos temas actuales de punk.
Justo cuando el reloj de AC DC marcaba las diez de la noche, Matías Gil Casas levantó otra vez la mano para pedir otra ronda, al mismo tiempo que por los altavoces sonaba “Oveja Negra”, de Barricada, y ella se dio cuenta de que esa noche sería la última en la que trataría al corresponsal de Humanidad, el periódico más difundido por las seis flotas, como su amigo, lo que podría poner fin a su amistad.












2 comentarios:
Que el rock perdure me parece una buena noticia.
Besos
Luna, eso espero yo también, que en el futuro, sigan escuchando la música que me encanta.
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