
El general Gabriel Monzalbete Cota era un hombre recio y refumaba guerra por todos sus poros, dado que provenía de una familia de gran tradición guerrera, tanto era así que dicha estirpe podía demostrar sus raíces japonesas de samurai, o prusianas, en los altos mandos desde que este pequeño reino centro europeo comenzara su expansión, lo que en la flota amarilla estaba muy bien visto. Las medallas estaban ausentes de su uniforme por su espartana educación, pero las cicatrices en su cara, manos y resto del cuerpo daban cuenta de que había servido en todas las batallas que la humanidad había librado desde que él cumpliera los catorce años, edad en la que l@s hij@s de los oficiales de dicha flota podían entrar en combate.
Los Monzalbete eran una de las familias nobles que aun quedaban entre la humanidad del siglo XXIII, pues como ya se ha dicho, descendían de las capas más altas de la sociedad terrestre, tanto era así, que de sus arcas salió parte del dinero para sufragar junto al Comité de Exploración la nueva carrera espacial destinada a sacar a la humanidad del infierno en el que se había convertido el planeta tierra. Participaron también en la creación de la Flota Amarilla o Primera Flota, siendo pieza fundamental en la creación de la primera armada de guerra en el espacio, de donde salieron las demás armadas pertenecientes a las restantes flotas humanas.
Monzalbete, había cursado sus estudios castrenses en la escuela militar, consiguiendo ser piloto de combate con el rango de alférez, participando en cientos de combates durante la guerra civil humana; luego, como hijo de oficiales, ingresó en la academia de oficiales, donde se graduó con honores, incorporándose rápidamente al servicio de mando, como piloto de combate. Junto a su familia sirvió en todos los sectores de la flota, primero a las órdenes de su abuela materna en un cinturón de asteroides como alférez, luego a las de su tío paterno en una base espacial fronteriza con la Cuarta Flota, y ya como teniente, con treinta años, a las de su madre en el Humano, un destructor LX-09.
Mientras ascendía en la escala militar, saboreaba los placeres de la política, sector donde su familia no entraba en demasía. Al salir de la academia, conoció a Jhon Yellow, un raina, perteneciente a los humanos que se habían cruzado con los indígenas de dicho planeta. Yellow y Monzalbete en seguida congeniaron, se afiliaron al Partido Conservador de la Flota Amarilla y fueron subiendo políticamente en el escalafón del partido. Cuando Monzalbete relevó a su madre ocho años después en el mando del Humano con el grado de comandante, Yellow ganó las elecciones de gobernador en el planeta Raina. Tres años más tarde, Yellow ganó las elecciones a comandante civil de la Flota Amarilla (cargo parecido a presidente), gracias a su actuación como gobernador del planeta Raina, en la sofocación de la última gran revuelta de indígenas en dicho planeta… Monzalbete fue el genio militar que logró el éxito, y su amigo, lo ascendió a general.
Pero desde los acontecimientos en la revuelta en el planeta Raina y la llegada al trono de la Flota Amarilla del político, el nuevo general y el comandante civil perdieron la sintonía, dado que Yellow había girado demasiado a la extrema derecha, imponiendo leyes muy duras y quitando libertades individuales, que empero tenían el beneplácito del pueblo gracias a los buenos niveles económicos que disfrutaba la Flota Amarilla, a pesar de la guerra civil humana.












0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada