jueves 5 de enero de 2012

Asunto sin resolver.



Klont García Lung, Sentado en el escritorio de su camarote, bebiendo tranquilamente su ginebra con cola, veía como a través del ventanal que tenía delante, aparecía poco a poco la imagen de la nave de expedición 234-WER, y sorprendentemente, estaba relajado, disfrutando del viaje, pero consciente de todo lo que significaba su presencia en su nuevo destino.

Recordaba con nostalgia sus días como piloto de guerra en aquel pequeño sistema solar donde había nacido, su planeta, llamado Forja, no era muy grande, pero gracias a su atmósfera y a sus enormes reservas de hierro, las flotas Cuarta y Roja, se lo disputaron durante los dos últimos siglos, hasta el final de la guerra civil. Él había nacido allí porque descendía de las primeras colonias mineras organizadas por la Cuarta Flota, al haber sido la que había encontrado aquel sistema solar, buscando nuevas forma de energía y suministros para fines militares, y como era normal en esa época, las minas fueron concedidas a pequeñas empresas que en seguida, cubrieron todos los gastos y contrataron a mansalva mano de obra que comenzaron a organizarse y a pedir sus derechos… fue entonces cuando se produjo el enfrentamiento. La Flota Roja intervino a favor de la clase trabajadora y en un golpe de mano, logró entrar en Forja y creando cooperativas, consiguió controlar el hierro que salía del planeta.

La familia de Klont, descendiente de la casta empresarial, se exilió cuando este nació a los asteroides del cinturón exterior del sistema solar, desde donde la Cuarta Flota, se había acantonado y luchaba por recuperar Forja. Allí, García a la edad de dieciocho años, se alistó en el cuerpo de cazas espaciales a la vez que continuaba sus estudios de geología y biología en la universidad creada por la Cuarta para cuando conquistaran Forja. Cuando se licenció con nota, fue fichado por la empresa minera más grande de las cuatro flotas y radicada en la Cuarta. Desde ese momento, su carrera fue meteórica, participando en todas las misiones militares de expedición y ascendiendo en la empresa rápidamente, hasta llegar a ser jefe de extracciones en el asteroide Mina de Oro, una joya de la Cuarta Flota.

Cuando recibió la orden de incorporarse a la nave 234-WER, fue presa de una emoción que le embargó el alma, pues iba a participar en la segunda gran expedición de la humanidad para desentrañar un buen sector del universo profundo en el cual iban a ser las primeras personas en surcarlo; la primera expedición fue cuando la humanidad salió de su hogar tras el colapso de la tierra. Para él, lo más alucinante, es que dispondría de las más alta tecnología disponible en esos momentos, compartiría la experiencia con la flor y nata científica de todas las flotas humanas unidas al fin, y por último, no tenían que volver al punto de partida cada cierto tiempo, porque la nave 234-WE era autosuficiente y podría explorar el universo hasta el infinito y más allá.

Pero ante todo, tenía ganas de ver a la persona que estaba a cargo de la expedición, la capitana Candi Pérez Cruz, con la que tuvo más de una discusión durante el incidente en aquel sector del espacio en disputa entre la Primera Flota y la Flota Roja. Él era solo un observador neutral que junto a un grupo más amplio de observadores, permaneció largo tiempo en las dos naves de las dos flotas, para esclarecer la naturaleza del incidente, pero el tiempo que permaneció en la nave de Pérez, le marcó de una manera que no esperaba… al final tubo que declarar en contra de la Roja, con lo que se granjeó la enemistad de Pérez, lo que le gustó más aun, dado que le mostraba la verdadera personalidad, ahora, podría conocerla más aun.

Cuando la nave de trasporte militar Milenium III atracó en el muelle correspondiente dentro de la 234-WE, García formaba ya junto a la oficialidad y al capitán Boone Ofotes Skaue y a Eric Levin, miembro de la S.C. E. frente a la escotilla de salida. Tras varios segundos, esta se abrió y ante ellos, apareció al fin Pérez acompañada de varias de sus oficiales.

-Soy Candi Pérez Cruz, capitana de esta nave, en nombre de la 234-WE, les doy la bienvenida.

POSDATA: Este capítulo es continuación de:

EL DESAYUNO...

VIAJANDO POR LAS ESTRELLA

Trabajando en la mina


domingo 4 de septiembre de 2011

Crucero WE-4


Estas naves están ideadas para la vigilancia en las fronteras de la Flota Roja, siendo la primera fuerza defensiva, pudiendo también implementar misiones de exploración de larga duración en grandes extensiones del espacio, gracias a su gran independencia energética. Su poder destructor es medio, pero lo compensa actuando en grupos de cinco como máximo.

La tripulación estimada de un crucero WE-4 es de 10.000 personas, de entre ellos 4.000 tripulantes y el resto soldados. Puede albergar 3500 cazas y 250 tanques estelares y 30 bombarderos galácticos.

LEYENDA:
1- Torreta móviles de protones.
2- Torreta de rayos laser anti-cazas.
3- Torreta móviles de misiles ML-2.
4- Cañón de plasma.
5- Torre de control.
6- Torreta de Silos de misiles AS-3.
7- Motores atómicos.
8- Puertos de aterrizaje.
9- Silos de misiles RT-28.

jueves 6 de enero de 2011

FRAGATA ESTELAR AKJ


El boceto presentado en este artículo, representa a la Fragata Estelar AKJ, perteneciente a la Segunda Flota y suele utilizarse en comandos de cinco naves, para la defensa tanto en el espacio como en asteroides o en planetas no muy grandes. A dicho comando se le llama Escuadrilla.

La Fragata Estelar AKJ, dado su utilidad defensiva, es de tamaño mediano y su velocidad de crucero no es muy grande, pero sí su capacidad destructiva; además, puede albergar 15000 cazas, 350 tanques estelares, y 50 bombarderos galácticos. La tripulación puede alcanzar las 8000 personas.

LEYENDA:

1- Torre de Misiles A22.

2- Muelle para naves grandes.

3- Cañones giratorios de misiles RP-1.

4- Cañones giratorios laser.

5- Lanzaderas de misiles QS.

6- Torre de contol.

7- Puerto para naves auxiliares y cazas.

8- Motores atómicos.

9- Cañones giratorios de misiles ER-12.

10- Torreta movil de protones.

lunes 3 de enero de 2011

LA PRESENTACIÓN


La mosca volaba alrededor del punto de atención de toda aquella sala y del resto del planeta, hasta que se posó sobre él. Una vez posada sobre el televisor, bajó por la pantalla rápidamente, esquivando una mano enemiga y haciéndose otra vez a volar.

La lámpara que colgaba en el centro de la sala y que ahora estaba apagada pues era primera hora de la mañana, fue su última parada en aquel aciago día para ella, pues al segundo fue parada por la lengua pegajosa de uno de los televidentes.

-Eres un tío asqueroso – protestó la chavala que estaba junto al de la lengua.

-Es que están muy ricas – se defendió este poniendo pose de “yo no fui”.

-Las moscas salvajes son asquerosas…

-¡Callarse ya! – Rugió otro muy concentrado en la pantalla – no dejáis escuchar nada.

-A la orden mi sargento– contestaron los dos riéndose a la par, luego, se volvieron a concentrar en lo que la televisión pública estaba emitiendo.

Las cámaras de televisión enseñaban la plaza de la capital del planeta, adornada como en las grandes ocasiones, abarrotada de gente expectante, tanto o más como los que estaban mirando el acontecimiento por televisión.

Delante del palacio de la presidencia, habían montado un tablado, una tarima donde se encontraba el actual gobierno mundial, el alcalde de la ciudad, sus consejeros y varios científicos reconocidos por toda la sociedad; estos estaban relacionados con la ciencia y la biología. Pero lo que todo el mundo observaba y miraba era al alienígena que se encontraba al lado del presidente mundial.

Vestía el uniforme de gala del ejército de emergencia y no dejaba de sonreír, lo que inquietaba a muchos, dado que su cara rara, no era bien recibida. La cantidad de pelo sobre su cabeza y pestañas, sus ojos encerrados en su cráneo y separados por una nariz protuberante, echaban a muchos atrás… Él se había autodenominado homo sapiens y decía en todas las entrevistas que era de un lugar llamado Flota Roja; que su especie vagaba en naves por el espacio buscando vida inteligente, pero que él había llegado al planeta por error.

-¡Lo han ascendido a capitán!- exclamo el que se había comido la mosca.

-Roc, no te sorprendas- le respondió la chica que le amonestó- es un ser de otro mundo con muchos conocimientos.

-Sloc – respondió Roc– no me sorprendo, al contrario, me parece muy poco.

-Bueno chicos– dijo el que mandó a callar antes– ya lo conoceremos cuando lo destinen aquí.

-Mi sargento– hablo Roc– ¿Cree usted que el humano tiene buenas intenciones?

Los seis militares restantes, que se encontraban en la sala también viendo la tele, dirigieron sus miradas al sargento.

-Solo espero que el alienígena nos deje tomar nuestras cervecitas tranquilos.

Una carcajada general se apodero del salón de actos del cuartel general del cuerpo de emergencia.

-Espero que reptiles y humanos nos podamos entender – suspiro Sloc.

-Hija– rio el sargento– no creo que será dificil– se metió una babosa, en la boca y sentenció – solo hay un humano como el en toda la galaxia…

El comentario volvió a hacer reír a los ocupantes del salón que ya más relajados y una vez terminado el discurso del alienígena, se acercaron a la mesa donde se disponían los ágapes para esa mañana, que con motivo de la presentación del alienígena se había declarado festiva.

Jhon Star estaba muy nervioso, al fin se había presentado al planeta de los reptiles y todo había salido bien. Desde que una nave chocara en el planeta, hacía ya un año, se había integrado en una sociedad avanzada de reptiles que desde el primer minuto le había tratado como a uno más.

Al fin pudo desconectar e integrarse en la fiesta que tras la ceremonia en la plaza, se celebró en uno de los salones del enorme ayuntamiento… Ese mundo sería su hogar hasta que sus congéneres le encontraran.

POSDATA: Este capítulo es continuación de Ataque al meteorito...

Primer capítulo de la novela: Paul el piloto

jueves 16 de septiembre de 2010

El general arrependido.


El general Gabriel Monzalbete Cota era un hombre recio y refumaba guerra por todos sus poros, dado que provenía de una familia de gran tradición guerrera, tanto era así que dicha estirpe podía demostrar sus raíces japonesas de samurai, o prusianas, en los altos mandos desde que este pequeño reino centro europeo comenzara su expansión, lo que en la flota amarilla estaba muy bien visto. Las medallas estaban ausentes de su uniforme por su espartana educación, pero las cicatrices en su cara, manos y resto del cuerpo daban cuenta de que había servido en todas las batallas que la humanidad había librado desde que él cumpliera los catorce años, edad en la que l@s hij@s de los oficiales de dicha flota podían entrar en combate.

Los Monzalbete eran una de las familias nobles que aun quedaban entre la humanidad del siglo XXIII, pues como ya se ha dicho, descendían de las capas más altas de la sociedad terrestre, tanto era así, que de sus arcas salió parte del dinero para sufragar junto al Comité de Exploración la nueva carrera espacial destinada a sacar a la humanidad del infierno en el que se había convertido el planeta tierra. Participaron también en la creación de la Flota Amarilla o Primera Flota, siendo pieza fundamental en la creación de la primera armada de guerra en el espacio, de donde salieron las demás armadas pertenecientes a las restantes flotas humanas.

Monzalbete, había cursado sus estudios castrenses en la escuela militar, consiguiendo ser piloto de combate con el rango de alférez, participando en cientos de combates durante la guerra civil humana; luego, como hijo de oficiales, ingresó en la academia de oficiales, donde se graduó con honores, incorporándose rápidamente al servicio de mando, como piloto de combate. Junto a su familia sirvió en todos los sectores de la flota, primero a las órdenes de su abuela materna en un cinturón de asteroides como alférez, luego a las de su tío paterno en una base espacial fronteriza con la Cuarta Flota, y ya como teniente, con treinta años, a las de su madre en el Humano, un destructor LX-09.

Mientras ascendía en la escala militar, saboreaba los placeres de la política, sector donde su familia no entraba en demasía. Al salir de la academia, conoció a Jhon Yellow, un raina, perteneciente a los humanos que se habían cruzado con los indígenas de dicho planeta. Yellow y Monzalbete en seguida congeniaron, se afiliaron al Partido Conservador de la Flota Amarilla y fueron subiendo políticamente en el escalafón del partido. Cuando Monzalbete relevó a su madre ocho años después en el mando del Humano con el grado de comandante, Yellow ganó las elecciones de gobernador en el planeta Raina. Tres años más tarde, Yellow ganó las elecciones a comandante civil de la Flota Amarilla (cargo parecido a presidente), gracias a su actuación como gobernador del planeta Raina, en la sofocación de la última gran revuelta de indígenas en dicho planeta… Monzalbete fue el genio militar que logró el éxito, y su amigo, lo ascendió a general.

Pero desde los acontecimientos en la revuelta en el planeta Raina y la llegada al trono de la Flota Amarilla del político, el nuevo general y el comandante civil perdieron la sintonía, dado que Yellow había girado demasiado a la extrema derecha, imponiendo leyes muy duras y quitando libertades individuales, que empero tenían el beneplácito del pueblo gracias a los buenos niveles económicos que disfrutaba la Flota Amarilla, a pesar de la guerra civil humana.

Cuando Yellow dio el golpe de estado, el general decidió huir con su nave Humano y toda su tripulación hacia la Nave de Expedición 234-WER, para no enfrentarse a sus oficiales… tenía cuarenta y cuatro años y se encontraba camino del exilio por haber ayudado a un dictador a alcanzar el poder supremo. Además, para su familia él se había convertido en una vergüenza, dado que había desertado, ignorando su obligación… El sabía que no había terminado nada, sino al contrario, todo había comenzado.

POSDATA: Este texto va relacionado con los capítulos siguientes:

Golpe de estado en la Primera Flota.,

TODO POR EL PODER

CAZANDO EN EL PLANETA RAINA

NAVE DE EXPEDICION 234-WER

lunes 7 de junio de 2010

Nave de transporte militar Milenium III


Este boceto pertenece a la generación de naves de transporte militar Milenium III, construídas por la Cuarta Flota al final de la guerra civil humana. La primera fue contruída como base para el Cuerpo Expedicionario de la Cuarta Flota al mando del capitán Boone Ofotes Skaue, destinada en la NAVE DE EXPEDICION 234-WER, demostrando en dicho destino, su valía y utilidad para transportar una gran cantidad de maquinaría de guerra de una sola vez, y al mismo tiempo, siendo una nave nodriza magnífica. Hoy en día, forma parte de la armada de la Cuarta Flota, llegando a ser una pieza prioritaria.

La tripulación básica de estas poderosas naves es de 60.000 almas, de entre ellos, 9.000 de tripulación y el resto personal militar; puede transportar 12.000 cazas y 8.000 tanques estelares y 4.500 bombarderos galácticos.

LEYENDA:

1-Torre de control.

2-Hangar.

3- Cañones giratorios de misiles ER-12.

4- Lanzaderas de misiles RR.

5- Cañones giratorios de misiles RR1.

6- Paneles solares.

sábado 29 de mayo de 2010

En el local...

Julia Marín Meyers entró cuando no había nadie en el local, con lo que pudo sentarse donde quería, al lado de la barra más grande, donde sabía estaba el tanque de cerveza más grande del local.

Sentada en la silla al lado de la barra, miraba alucinada y a la vez orgullosa, todos los detalles de la discoteca, que ella, como jefa de intendencia, había ayudado a crear junto al empresario que consiguió la concesión para administrar el local.

El vaso de cerveza que le había traído el camarero nada más sentarse estaba también impregnado del aroma del local, dado que la calavera adornada con una corona de espina, quedaba muy bien con la decoración de la discoteca y con los carteles de los diferentes grupos rokeros que habían alcanzado notoriedad desde que los primeros músicos comenzaron con su locura, allá por los años cincuenta del siglo XX en EEUU, u país de la madre Tierra. La bandera de las barras y estrellas estaba colgada en la pared que se encontraba frente a la puerta de entrada, franqueada por los carteles de los grupos Ramones y Reincidentes, que eran los que al dueño del local más le gustaba, pero había más, por lo menos doscientos carteles de grupos de todas las tendencias del rock. A ella le tiraban más los grupos heavy nuevos, como Parlamento, Grup o Nueve, gente que había integrado la música holográfica a lo más clásico del heavy. La discoteca estaba diseñada al estilo supuesto de los bares rokeros de la tierra… la cosa era si la gente que formaba la expedición intergaláctica era en su mayoría rokera.

Tras entrar en la academia, formó un grupo heavy holográfico con el que tocó en todos los garitos de las naves dormitorios de la Flota Roja, hasta llegaron a tocar con los Grup, dos años antes de que estos se separaran… pero fue destinada al terminar la academia al Estambul, un destructor DX donde alcanzó el grado militar de Capitán que ostentaba actualmente.

-Aun es muy pronto para comenzar a beber.

-¡Déjame en paz!- exclamó ella saludando con el vaso a su amigo, que acaba de cruzar la puerta.

-¿Puedo?- preguntó este sentándose frente a ella en la mesa que esta había cogido.

-A la prensa mejor no negarle nada- contestó ella llamado al camarero para que trajera una jarra de cerveza a la mesa.

-Ha salido muy bien el trabajo- habló él mirando cada rincón de la discoteca- La pena que la mejor cantante de holográfico que conozca no pueda tocar aquí.

-Eres malo ¿Lo sabes?- contestó ella, arrancando una sonrisa a su interlocutor- ¡Todo sea por el rock and roll!- exclamó ella chocando su vaso contra el de él- ¿Cómo te va la vida como corresponsal de Humanidad en esta nave?

-No te respondo porque somos amigos- dijo él con una mueca de disgusto- la sala de prensa es la única que has dejado en manos de dios…

-¡Eres un dinosaurio chaval!

-Ya sé que los creyentes estamos pasados de moda ¿Pero qué me dices de los rokeros?

El se le quedó mirando muy serio esperando alguna respuesta evasiva, pero en vez de eso, ella se rió otra vez y contestó:

-Pues entonces eres doblemente dinosaurio.

Al decir esto, ella señaló las chupas de cuero que ambos llevaban, lo que provocó carcajadas en ellos. Por fin un momento de descanso, pensó ella luego, cuando las risas habían cesado.

-Quedan dos días para la inauguración de la nave y parece que todo está en orden- habló el periodista tras echarse lo que quedaba en la tercera jarra de cerveza en su vaso y pedir otra- espero que seamos felices y comamos perdices… señal de que la misión estará saliendo bien.

-Eso espero yo también Matías, lo malo todo esto es que estos buenos momentos se repetirán con menos frecuencia…

-Tu tranquila- respondió él alzando su vaso para que acto seguido, ella también lo levantara- ¡Siempre nos quedará el Heavy!

Y los dos siguieron hablando de sus cosas durante un buen rato más, mientras el local se iba llenando y el pincha discos iba poniendo algunos temas actuales de punk.

Justo cuando el reloj de AC DC marcaba las diez de la noche, Matías Gil Casas levantó otra vez la mano para pedir otra ronda, al mismo tiempo que por los altavoces sonaba “Oveja Negra”, de Barricada, y ella se dio cuenta de que esa noche sería la última en la que trataría al corresponsal de Humanidad, el periódico más difundido por las seis flotas, como su amigo, lo que podría poner fin a su amistad.